música
18 jun 2010
Antiguedad deteriorada
Los profetas parecen ser simples profesores del saber:
que rezando, comprendiendo y viviendo las caídas y bajadas de la vida, entienden ser recarnaciones transitorias de perdidas humanas.
Mirando las estrellas caen maleficios de las tribus antiguas,
reinventando sus nuevas filosofías de vida, infectados por el sida,aptas para quien entierra agujas en el nacimiento del amanecer.
El olvido de lo antiguos y el porvenir silencioso, parece sólo un decir de nuevas juventudes sin muchas virtudes, mientras los ancianos son alejados como esclavos de la basura.
¿Qué señas son a las cuales usted se quería referir? las burlas de mis hijos que no fueron enseñados a leer ni a escribir.
17 jun 2010
El falso profeta
Cuando era pequeño escuche en la radio:
La llegada del ser personificado en lo humano, que ha intentado influir en los pensamientos y creencias de la gente, es la demostración clara del inicio de la finalización del mundo conocido como tal. Sus cuestionamientos hacía lo católico-cristiano y rebeldía ante Dios. Éste personaje trae a las culturas sus señales, las que intenta reforzar cada día con mayor fuerza ante sus seguidores y esclavos. Su representación radica en el número humano seiscientos sesenta y seis, que nos traerá la destrucción y al anticristo.
El mundo está siendo dominado por dictadores, criminales y psicópatas en serie. Sin duda es el reino promulgado por el falso profeta, mezclándoce en sus inicios en la escuela de la santidad; esperando el primer momento para publicar sus actos y escritos.
La iglesia se ha reunido con la intención de defender a sus hijos doctrinarios, con la materialización de la oración propuesta desde los inicios de la historia por su padre creador.
Escarbando en la nada
Nada se ha iniciado y nada ha deseado terminar;
los tiempos idénticos me han transformado:
nada es igual, al mismo tiempo,
todo se podrá intercambiar.
¡Lugares de irregulable libertad!
Dentro de la felicidad, siendo la nada absoluta;
al interior de mi vida, pidiendo tan sólo un misero recuerdo,
sin comprender a la gente que se dice feliz - así aprendí -
soñando falsamente, sintiéndome dentro del desprecio.
Pero ellos son amigos de lo incomprendido absoluto,
mucho menos de lo que mi amargura podría desear: confortablemente solitario, placenteramente autoritario.
Caminamos por las tierras santas, inundado de penas,
siendo muy poco para ellos y disconforme con uno:
escarbando en la nada de mis destierros.
16 jun 2010
Marca perfecta
Soy el que posee una marca perfecta, sin destacar por mis presencias. No soy aquel que pide pan y agua, sin poder ver a través de tu alma, al encontrarme dentro de la habitación más oscura de toda la muerte racial.
¡Sólo los cerdos de guerra aprendieron a luchar por una razón convincente!
Nuestro dinero ya no es sólo papel: es un arma fuerte que en cualquier momento puedes perder. Toma tus ganancias y huye rápidamente, antes que se alimenten de alma y vientre.
El tejido verde puede pensar, distanciado de lo conocido por prudencia, si es que te devoran las tecnologías, junto a un par de tus estúpidas vivencias.
Ya hemos perdido un par de santos literales - no artificiales -
pero nos defenderemos un par de siglos más de porquerías irreales, Para que los destellos de luz no nos tapen la vista y la conciencia; De un par de mentiras por año... por un par de pérdidas nacionales.
¿Crees que estoy al interior de ustedes? puede que estés un poco demente, como esas torpes estatuas tradicionales: pidiendo la clemencia de un santo.
Yo no detendré mis látigos tortuosos, al impactar tus espaldas humillantes. No permitiré que mis hijos nazcan tontos de ideas como solía ser antes.
Calles en venta
La hermosura de lo inactivo.
El anhelo de lo envejecido.
Miradas y disquiciones hacía el sueño interior
y algunas proposiciones con un poco de intrínseca pasión.
Lo que no puedo imaginar por mis dotes de pervertido,
pero que puedo interpretar con un par de violentos suspiros.
Unicamente espero un día poder ver tu bella imagén sobresalir,
dentro de miles de mujeres robustas: falderas putas tan similares a ti.
Tú eres más bella que todas las sirenas de carne en arriendo.
¡Vamos! dame el cambio. Debo volver con mis hijos y mujer.Recuerda que todas las noches vemos películas al anochecer.
Picho: el perro de Chile
Nadie tiene muy clara su edad ni el lugar del cual proviene, sólo sabemos que el Picho es el favorito de los más grandes y chicos. No siempre fue igual; se dice que antiguamente era un perro callejero, como cualquier otro de su clase. El Picho tenía claro que la gloria no le caería de los cielos, entendía que debía luchar duramente para obtenerla.
Mi primer encuentro con él, fue en mi pasaje, cuando tenía escasos años. El a diario trataba de morderme los tobillos. Esto me provoco diversas crisis y pesadillas, a su vez, me indujo no salir de casa, producto del temor que reinaba en mi día a día. Yo pensaba: ¡perro de mierda! Pero estos insultos mentales eran producidos por que no me percataba en lo que más tarde se transformaría el quiltro de Chile.
Fue así como pasaron algunos meses y me lleve la sorpresa de encontrarme a este perro en mis aposentos, en el cargo de guardián del hogar. De inmediato fue bautizado con el nombre de Pichicho (Picho para los amigos) dejando de lado cualquier tipo de diferencia que hubiéramos tenido en el pasado. A pesar de desconocer la edad del picho, mi familia entendía que estaba en el promedio más elevado de edad en cualquier perro. Por esta misma razón comenzamos a temer por su salud y seguridad. ¡Que tontos fuimos! es que aun no nos percatábamos de los grandes poderes ocultos que poseía el Picho de chile.
Sin importar la alta edad, el nuevo cachupín de La Florida era el alma de la fiestoca y de las suripantas del barrio. Fue así como intentaba hacer lo que fuera para lograr sus básicos instintos vivenciales, junto a gigantes en la materia. Pero no todo era bailoteo para la vida del canino supremo, pues, recuerdo ese mágico momento en el cual dejo su pisada en la luna, al mismo tiempo que introducía la bandera de chile lindo. Sí, como ustedes escuchan, fue el primer perro en pisar la luna para los incrédulos lunáticos.
El canino galáctico, luego de esta extensa expedición y su regreso a la tierra, se encontró con una ingrata sorpresa. Yo estaba encarcelado ya hace seis meses y mi familia no había hecho alguna cosa por rescatarme. El Picho sentía que había que actuar rápido, y así mismo fue, en una operación de 24 horas, junto a su amigo Charquicán, lograron liberarme de las rejas y azotes; aun agradezco en mi corazón este gran gesto hacia la patria.
Finalmente había llegado el momento de volver a casa, pero las cosas no volverían a ser como antes solían ser. Cuando llegamos de regreso a mi hogar, me di cuenta que el Picho había perdido su inmortalidad y ahora era más vulnerable. Fue en ese momento, en el cual decidió dejar sus funciones de guardián para ingresar a casa, siendo ésta la peor equivocación que pudo haber cometido.
En el momento en que ingresó en la habitación de la abuela Ventura, no pudo levantarse nunca más. Quedó lamentablemente postrado para siempre. Era lógico que esta loca abuela, aprovecharía esta situación para utilizar a nuestro líder a su pleno antojo; situación idéntica a como se suscitaron los hechos. Desde ese momento, la abuela usó a nuestro Picho como uno más de su colección de juguetes.
Nosotros ya dábamos por perdida la lucha, justamente cuando inexplicablemente sucedió el milagro que nadie había considerado. Al tercer día de haber caído postrado, el Picho se levantó como si nada, corriendo a las calles. Nunca creí que sus ansias de libertad fueran tantas. Fue parecido al evento de Jesucristo, pero el Picho no resucito al tercer día, sólo se levanto de su guarida. Habíamos vuelto a soñar, justamente en el momento que nuestro Picho volvió a caer pero esta vez, cayó para siempre.
Mi madre me comunicó que era el instante de desaparecer los restos. Mientras la abuela Ventura no se daba cuenta, mi progenitora introdujo en una gran caja al cuerpo inerte del ya fallecido. Con rapidez emergió a la calle, esperando el camión de la basura, para hacer entrega del cuerpo previamente mutilado. Mientras caían las lagrimas del rostro de mis cercanos, se podía observar como se saboreaban los hombres, tal ves por el festín que se darían mas tarde al colocar al Picho sobre la parrilla.
Si ustedes creen que esto acaba aquí, están muy equivocados. Hace poco tiempo, un día de atardecer, luego de volver de clases, me encontré con la sorpresa de que mi madre ya había encontrado al reemplazante, no cualquiera, si no, que se trataba de la Picha. Es la imitación barata de nuestro recordado canino espacial. Tiene los mismos rasgos físicos, junto a una juventud que no poseía nuestro perro chileno.
Esto no puede estar pasando, es una falta de respeto para miles de chilenos que hemos vivido por la obra y gracias de Picho.
Gracias Picho, gracias Chile
El viajero
Los caminos del viajero finalmente han llegado a un lugar, para el término de la locura y el cansancio. Es el medio día, de aquel viernes de nubes negras y gotas gordas; introducidas en la gran selva. Sin alguna ubicación de tierras, no sabe a que temer y de que cuidarse. El viajero lamentablemente sabe sólo su idioma de procedencia (el español). En el momento de su llegada, a estas nuevas áreas, que tal vez ninguna persona había pisado antes, tenía la mente plagada de millares de ideas locas y desenfrenadas. Él no deseaba dar un paso más, por que entendía que no iba a tener la misma suerte. Imaginaba que luego de seguir la caminata, por sectores desconocidos, una bestia salvaje podría aparece; devorando todos sus interiores.
Inició una meditación a cerca de la situación en la que se encontraba. Luego de un par de minutos, se dio cuenta que si no se movía de aquel lugar, los insectos y los lagartos lo devorarían de igual manera. Sin nada más que su bolso y sus ropas, se dispuso a seguir su trayecto y luchar con las posibles amenazas futuras. No tenía visualmente claras las amenazas, sólo sabía que las habría.
En los primeros metros de aventura, aun se notaban rasgos de sonrisa en su rostro, junto a sus humildes sueños de salvación. Observaba el camino bastante despejado, aunque no sabia en que dirección se dirigía: no sabia cual era la derecha y cual la izquierda. Lo único que hacía cada cierto tiempo, era inspeccionar su cuerpo, para ver que no tuviera elementos enterrados o animales succionando su líquido vital.
De pronto, se encontró con una sorpresa: era rodeado de construcciones en condiciones muy precarias. Sus ojos exaltados al igual que su corazón, observaban la situación. Sin saber lo que le esperaba, decidió internarse en estos monumentos, del centro de la selva. Para la gran sorpresa del viajero, visualizó a docenas de pequeños humanoides de raza negra, que sobre la piel, untaban una capa de pintura blanca. Eso no era todo, estos personajes sacados de los primeros años de la memoria humana, estaban iniciando una especie de rito ancestral. Luego de canticos extraños y bailes exóticos, pudo apreciar el cuerpo de un hombre de piel blanca, con un orificio en su cabeza. Esto era horrible ¿Si le habían hecho eso a este hombre, que podrían llegar ha hacerle al pobre trotamundos?
Cuando menos se lo esperaba, un personaje destacado entre la multitud, tomó el cuerpo del hombre, exponiéndolo por los aires y arrebatando su corazón desde el pecho; acto siguiente, devorándoselo con los dientes. En ese momento, cualquier equivocación o acto de atención, podría provocarle igual suerte al turista selvático. Fue en ese momento, cuando de la espalda apareció un ser gigantesco, expulsándolo al centro de la población de carnívoros. Estos pequeños hombrecillos iniciaron el rito, devorándolo vivo, mientras sus partes se iban pudriendo con el pasar de las horas.
El primer día
Sé que todo esto tendré que soportarlo todas las mañanas, volviéndose algo cotidiano durante cuatro meses, partiendo desde el día de hoy.
Nuevamente desde temprano en pie. Tiritaba todo mi cuerpo por el frío invernal y la llovizna cada vez más frondosa. Cuando comienzo a meditar en las situaciones que me tocaran al regreso de clases, justamente, es cuando suena la bocina del transporte escolar; en su interior conviven pequeños dementes. Niños de no más de nueve años, que me hablan de sexualidad y de películas que ellos titulan como satánicas. Van saltando y golpeándose con frecuencia sobre los asientos de cuero parchado. Por mientras tanto, el chofer de este bus escolar, corría a velocidades increíbles. A las personas que no lograba atropellar, les grita locuras que sólo se le podían ocurrir a este hombre, que bordea los cuarenta años de edad.
Bajado finalmente de la travesía atemorizante de cuatro ruedas, entré ahora al empobrecido y marginal colegio, imaginándome sobre los posibles cambios en la estructura que siempre ha gozado de una inusitada precariedad. El gran cambio que tanto nos habían prometido, había sido, simplemente, pintar de blanco las murallas. No sé tampoco de que me quejo, todos sabíamos que el cambio no podría haber sido muy grande, contando los treinta mil pesos que paga cada alumno de mensualidad, con el apetecido vuelto de la pasta base.
Al entrar a la sala de clases me encontré con todos los objetos en posiciones idénticas a las dejadas el año anterior. Así es como comencé a ordenar en mi cabeza la situación, al mismo tiempo que me sentaba en la fría e incomoda silla que solía ocupar los años anteriores. Sacando mi gran libro, pensaba que de alguna manera debía aprovechar la mañana, siendo el alumno que siempre llega veinte minutos antes del inicio de las clases. Mientras leía, la gente comenzaba a ocupar los asientos restantes, situación que me incomodaba bastante y que ya había meditado la noche anterior.
Todos gritaban y se abrazaban. En menos de diez minutos se dedicaban a relatar las historias de sus vidas, destacadas por ser tan poco interesantes. Todo se teñía en breves segundos de un tono tan odioso. Actuaban como si no se hubieran visto durante años o si hubieran sido los sobrevivientes de alguna guerra mundial, y lo más gracioso de todo esto, es que sólo se habían visto hace dos semanas.
Cuando sentía que mi cabeza iba a explotar por la razón incontenible producto de tanto griterío sin sentido, fue cuando apareció una profesora a la clase. Ella trataba de poner le orden y quizás creía hacerlo con autoridad ante su jovial y universitaria imagen. Era horrible ante mis ojos el poco respeto que le tenían y la manera en que salían ese grupito de tres mujeres populares de la sala, sin chistear, creyendo posiblemente que aun vivían de sus apestosas vacaciones en casa.
Cuando creí que el tiempo avanzaba cada vez más rápido y observaba que en la sala permanecían cada vez menos alumnos, podía estar y sentirme más tranquilo, pero justamente en ese instante una noticia lamentable fue escuchada por mis oídos. El profesor a cargo de nosotros en la hora siguiente, no podría asistir a clases, lo que significaba pasarme durante las próximas tres horas junto a esta tropa de animales salvajes; escuchando sus comentarios inmensamente estúpidos.
Mi sangre estaba ardiendo totalmente y creí que en cualquier momento mis instintos me llevarían a quemar el colegio, producto de la desesperación. Estaba seguro que no había situación alguna que solucionara este pensamiento agónico. Justo en ese momento me di cuenta de una agradable sorpresa: se podía observar a todos los mamarrachos de los diversos cursos en el patio central. Sus comentarios circulaban entre el tipo de ropa, fiestas y diversas borracheras. Esto ya había pasado todos los límites y junto a un aliado nos dispusimos a la iniciación de la destrucción masiva del salón de clases: la rabia era mucho y sobre todo pensando que era el primer día de muchos más.
Yo soy el Pitta y soy así
Mi vida comienza antes de lo que esperaban los médicos y también lo que esperaban mis padres. Nací el día de la patria, un 18 de septiembre de 1986. Todos sabían que eso no podía ser algo muy bueno, de hecho, partí mi existencia, formándole un trauma por toda la vida a mi madre. Sólo por el hecho de haber nacido, durante todo ese año, mi progenitora no pudo comer empanadas de pino ni tomar su chicha predilecta: aún sufre por mi culpa.
Tengo dos hermanos mayores, que desde los principios utilizaron métodos fascistas sobre mí, tal vez guiados por la forma autoritaria de mi padre. También tuve una hermana y un hermano que murieron al nacer, yo sólo lo supe cuando fui mayor, para ser especifico a los 11 años. Es un golpe muy fuerte que tu madre diga: se te murieron dos hermanos. Es horrible. Pero era aun más tenebroso el humor negro que yo creaba con ese mismo hecho, (burlándome de la muerte de mi propia sangre)
Así fue como fui creciendo y me hicieron ingresar a un instituto Salesiano de la educación. Durante ese tiempo fui obligado a creer en los pensamientos de mis pedagogos, los mismos que al crecer intente desafiar, pero para mi propia mala suerte, tenía unos problemas de aprendizaje y mis notas no eran muy altas. Contra eso sólo podía soportar el régimen sobre el infante. La gente me miraba y se burlaba. Yo estudiaba el triple que el resto, pero a la hora de la verdad, mis fracasos eran elocuentes.
Fui creciendo en ese curso de alumnos, a quienes, por alguna razón, les hacia caso a lo que me dijeran. Ellos lógicamente se aprovechaban de esto, obligándome a tomar actitudes poco humanas. Esto era tarea fácil para ellos, producto de mi pequeñez y mi poco entendimiento en las actitudes carentes de naturalidad. Sólo veía el mayor deleite de las masas infantes, cuando a escondidas, me escupían y pateaban junto a sus risas macabras.
Así fue como fui creciendo y me hicieron ingresar a un instituto Salesiano de la educación. Durante ese tiempo fui obligado a creer en los pensamientos de mis pedagogos, los mismos que al crecer intente desafiar, pero para mi propia mala suerte, tenía unos problemas de aprendizaje y mis notas no eran muy altas. Contra eso sólo podía soportar el régimen sobre el infante. La gente me miraba y se burlaba. Yo estudiaba el triple que el resto, pero a la hora de la verdad, mis fracasos eran elocuentes.
Fui creciendo en ese curso de alumnos, a quienes, por alguna razón, les hacia caso a lo que me dijeran. Ellos lógicamente se aprovechaban de esto, obligándome a tomar actitudes poco humanas. Esto era tarea fácil para ellos, producto de mi pequeñez y mi poco entendimiento en las actitudes carentes de naturalidad. Sólo veía el mayor deleite de las masas infantes, cuando a escondidas, me escupían y pateaban junto a sus risas macabras.
Estuve desde quinto año básico hasta el año que recién pasó (2do medio) a psiquiatras, psicólogos. Recurrí a miles de medicamentos, acompañado de una madre que estaba desquiciada por drogarme con la intención de mejorar mi nivel educacional, sin vivir un ambiente extremadamente tenso.
Mi días eran típicos, tanto en las clases con gente que abusaba de mí, para luego llegar al hogar con hermanos que me atormentaban todo el día. Debía, al mismo tiempo, enfrentar a una madre que me llevaba a médicos de mierda, que nunca hicieron nada muy bueno por mí.
Mi días eran típicos, tanto en las clases con gente que abusaba de mí, para luego llegar al hogar con hermanos que me atormentaban todo el día. Debía, al mismo tiempo, enfrentar a una madre que me llevaba a médicos de mierda, que nunca hicieron nada muy bueno por mí.
Luego de repetitiva existencia, llegó el momento en que mi padre se enfermo de cáncer: etapas catastróficas de ese dictador como padre, pero buen amigo al final de todo. Creo haber sido el hijo que más compartió con el cuando estaba muriendo. Él sabía que no podía mantenerse vivo y seguir siendo el dueño y dictador del hogar. Llegó el momento en que se volvió completamente loco producto de sus medicamentos, lo que lo llevaba a desconocernos a sus hijos y al lugar en donde se encontraba. En esos instantes me sentía moribundo. Lo mas terrible fue cuando entré una tarde a la pieza de mi padre y él estaba con el tubo de oxigeno mirando hacia el cielo, sin alma y sin vida, sólo con su cuerpo ya herido de fatalidad (a mis 13 años de edad muere mi padre)
Así es como se iniciaron las depresiones junto a mi mantenido bajo rendimiento escolar. La burla era más sucesiva de mis supuestos amigos, los que decían que siempre estarían conmigo, ellos mismos se fueron alejando de mi vida, viendo como me pudría cada día más en el alcohol.
Esclavo por tradición
La riqueza que escarbaron los trabajadores y que solicitabas para tu propio beneficio personal, le costó la vida a muchos mulatos: a millares de los que extraño en mis veredas desangradas. ¡Maldito chileno negroide dominante!
Perdido en el pasado y pensando en lo que vendrá, sólo puedo permitirme deliberar sobre los trabajos de fuerza al que me someten tus padres, tus hijos y las codiciadas empresas modernas. Es la graduación hacía la muerte.
Mis familias afanando hasta la muerte y entregándole todo el poder del sudor y conocimiento a los tuyos. La demencia de las horas de trabajo, sin descanso alguno ni remuneración, son las sustancias que me comienzan a debilitar enloquecidamente.
Si pienso en huir o correr ¿hacia donde iría? Los herederos indígenas están todos acabados por tus plantaciones de veneno etnográfico.
Estoy siendo derrumbado en el suelo de estiércol, con líquidos extraños en la nuca del último respiro. La naturaleza pareciera visitarme, con sus gusanos, que resultan demasiado amistosos como para no querer gobernar mi callosidad corporal. Entrando por los agujeros cercanos cerebro, tu nuevo arte en la manera de asesinar.
Estoy siendo derrumbado en el suelo de estiércol, con líquidos extraños en la nuca del último respiro. La naturaleza pareciera visitarme, con sus gusanos, que resultan demasiado amistosos como para no querer gobernar mi callosidad corporal. Entrando por los agujeros cercanos cerebro, tu nuevo arte en la manera de asesinar.
Me encuentro envuelto en la eterna oscuridad. Cuatro paredes y tal vez sean muchas más. Debo permanecer estático durante todo el tiempo. Si mis lágrimas circulasen, el daño me lo haría al golpear el rostro en mis recuerdos, impregnados de miedo y pestilencias variadas.
Me van quedando pocos milímetros del respiro
Esclavizándome en cuatro paredes del destierro. En las cuatro paredes de la vergüenza humana, de los cuerpos de tantos desquiciado que luchan a diario por la búsqueda del camino a la libertad.
Me van quedando pocos milímetros del respiro
Esclavizándome en cuatro paredes del destierro. En las cuatro paredes de la vergüenza humana, de los cuerpos de tantos desquiciado que luchan a diario por la búsqueda del camino a la libertad.
La batalla parece no tener el mismo sentido antiguo, ya que si salgo de aquí, tendré las huellas de la tortura de por vida en el medio de mi cabeza. ¡Siempre seguiré pudriéndome ante la angustia de vivir!
Abusado por seres sin dominios reales, del abuso de la estúpida sonrisa obligada. Viviendo pisoteado en medio del suelo sin desquite.
¿Ahora para que pensar en el deseo huir?
¿Ahora para que pensar en el deseo huir?
¡Dímelo tú!
¿No querías ser un gran inventor de la humanidad?
Mira como esta pérdida toda tu nación de esclavos humillantes.
Mira como esta pérdida toda tu nación de esclavos humillantes.
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